Estratega de marca. Fundador de Brandsummit. Deportista. Padre. Y amante de la cocina.
Llevo más de 15 años ayudando a marcas de alimentación y bebidas a encontrar su dirección. No su logo. Su dirección.
He aprendido que las mejores decisiones de negocio y las mejores decisiones de vida tienen algo en común: necesitan claridad antes de velocidad. También tiempo y reflexión.
Durante años fui en la dirección contraria. Obsesionado con producir, con optimizar, con no perder tiempo. Hasta que entendí que el problema no era la gestión del tiempo. Era la gestión del criterio.
Hoy trabajo con un sistema propio que se llama Do it clear. Y lo aplico a todo: a las marcas que construyo, al equipo con el que trabajo y a cómo organizo mi propia vida.
Familia primero. Trabajo segundo. Deporte tercero.
Y en ese orden, curiosamente, todo funciona mejor.
Esto no es un blog de consejos. Es un espacio donde pienso en voz alta sobre marca, negocio, rendimiento y vida real. Bienvenido.
Deja de quejarte. Nadie puede hacerte infeliz, ninguna situación puede ponerte triste a menos que tu lo permitas. Es una decisión individual. Tampoco critiques, acepta o sigue adelante. Criticar es una manera de quejarte y aporta infelicidad.
No busques impresionar a otros. Deja que la gente vea el verdadero tú. Para bien y para mal, se tu mismo. La gente busca rodearse de personas auténticas, que hagan las cosas porque las sientan y no por su alrededor.
No mires a tus miedos. El miedo está en la mente, sin embargo, mi mente no le deja entrar. Supongo que ese es el verdadero significado de ser fuerte de mente.
Quita las etiquetas. No juzgues de antemano. No tengas prejuicios. Y la próxima vez que lo hagas fíjate como te equivocas.
No tengas siempre razón. Me he dado cuenta que incluso cuando tengo razón, no me lleva a ninguna parte. En realidad, especialmente cuando tengo razón, no me lleva a ninguna parte. Pues se que la tengo y no me hace falta que me la den. Y si no la tienes acéptalo, se vulnerable, se auténtico.
No te sientas culpable. Haz las cosas lo mejor que puedas, entonces no deberías tener sensación de culpa. La culpa es un lastre del pasado. Todos debemos asumir la responsabilidad de nuestras propias vidas.
Inténtalo. Y si te da miedo lo intentas también. Se trata de no decirnos a nosotros mismos que no podemos hacer algo, por lo menos intentarlo. Y si no puedes, no pasa nada, recuerda el punto anterior.
Cambia. Intenta, vuelve a probar y si fallas, aprende y listo. Cambiar no es malo, es todo lo contrario. Es evolución, es detectar mejoras en tu vida y aplicarlas.
No te excuses. Acepta la responsabilidad cuando toque y libérate de ella rotundamente cuando no te corresponda, pero no te excuses. Las excusas, al igual que la culpa, es un escudo blando que no te protege de nada ni de nadie, ni mucho menos de ti mismo.
No cumplas expectativas. Steve Jobs ya lo decía. No gastes tu vida viviendo la de otra persona. Analízate y piensa dónde quieres estar en unos años. Entonces ve a por ello, porque tu lo quieres, no porque otros piensen que debes ir a por ello.
Renuncia al pasado. Ten una visión clara para el futuro, prepárate, pero siempre tienes que estar presente en el ahora. Atrás solo debes mirar para aprender.