Hospitalidad irracional. Hoy he regalado este libro a mi equipo.

El mes pasado, en las vacaciones de Navidad, me pasó lo de siempre: bajé el ritmo… y subió la claridad. No porque estuviera “trabajando”, sino porque cuando le quitas ruido al día a día aparecen preguntas que durante el año no caben. Para mí, las vacaciones son eso: oxígeno mental para reflexionar y evolucionar el negocio.

Llevo 12 años emprendiendo y construyendo Brandsummit. Y si algo he aprendido es que una empresa no evoluciona solo por facturar más o tener más clientes. Evoluciona por cómo trabaja, cómo decide, cómo se relaciona y cómo cuida, sobre todo al equipo.Nuestro crecimiento no ha sido solo de proyectos: ha sido de criterio, de sistemas y de forma de estar.

Durante estos años hemos mejorado procesos, hemos creado estructura, hemos afinado cómo captamos, cómo presentamos, cómo ejecutamos y cómo entregamos. Pero hay algo que siempre vuelve, porque es el centro de todo: la experiencia que vive el cliente cuando trabaja con nosotros… y la experiencia que vive el equipo mientras lo hace posible.

Eso para mi es clave.

Hospitalidad irracional

Y ahí es donde este libro me volvió a encontrar: “Hospitalidad irracional”, de Will Guidara.

Hoy se lo he regalado a todo mi equipo y hemos hecho una larga charla de 2 horas, algo que solemos hacer 1-2 veces años y que llamamos “debate sobre el estado de la nación” 😉

Hoy la hemos basada en una idea muy simple:

la hospitalidad no es lo que haces, es el sentimiento que generas por lo que haces.En nuestro sector, cumplir expectativas es relativamente fácil: entregar a tiempo, responder, ser profesionales. Eso es servicio.

Pero lo que realmente diferencia a un estudio no es hacer “lo correcto”.

Es hacer sentir al cliente cuidado, acompañado, seguro.

Porque el cliente puede olvidar detalles de un diseño… pero raramente olvida cómo fue trabajar contigo y como le ayudaste a cumplir sus sueños.Porque eso es lo que vendemos, acompañar al cliente a hacer realidad sus sueños e ilusiones. No vendemos diseño, ni estrategia, ni webs. Estoy seguro que estás entendiendo lo que quiero explicar.

Y aquí viene la parte más importante del libro (y de lo que hablamos): la hospitalidad no empieza en el cliente. Empieza dentro, en nosotros. Y a eso, a crear un equipo cohesionado, unido y feliz es a lo que dedico gran parte de mi tiempo desde que decidí emprender hacer 12 años.Guidara lo dice claro: la experiencia del cliente nunca será mejor que la experiencia del equipo.

Si un equipo trabaja con tensión, sin claridad o sin sentirse cuidado, eso se filtra.

En decisiones, en tono, en energía, en confianza. Puedes tener mucho talento, pero si el contexto no acompaña, el trabajo se resiente.

Me sigues, ¿verdad?Por eso la charla no iba de “hacer más”. Iba de hacer mejor. Con más orgullo. Con más intención.

Si conoces nuestro sistema de trabajo Do it Clear (en brandsummit.es tienes mucha info sobre ello), sabrás que no somos como el resto de estudios, agencias o consultoras, nosotros no trabajamos por horas, el equipo no tiene que hacer una determinada cantidad de horas.

Hoy he hecho varias preguntas al equipo, para hablarlas en voz alta, sentados todos juntos en forma de círculo.

¿Qué puedo hacer hoy para que trabajar con nosotros sea mejor de lo esperado?
Para el cliente, sí. Pero también para el compañero de al lado.

El objetivo y lo que pretendo es ser el mejor estudio de branding de España. Pensarás que es pretencioso o flipado, pero para mi el mejor no es el que más factura, ni el que trabaja con las marcas más grandes o gana más premios.No buscamos ser el estudio más grande. Buscamos ser el más recordado, el más respetado y el más humano.

Y eso no se improvisa. Se construye a fuego lento, en los detalles pequeños, en cómo lideras, en cómo te comunicas, en cómo trabajas cuando nadie te está mirando.

Este libro no ha sido una orden para el equipo. Ha sido una invitación. Nadie está obligado a leerlo, pero me gusta compartir las cosas que me marcan, no es la primera vez que lo hago.
Busco ser mejores, ser los mejores y disfrutar del proceso.

Lo de hoy es una invitación a crecer, a anticiparnos, a disfrutar y a poner intención donde otros ponen rutina.

Y a recordarnos algo que, después de 12 años, tengo más claro que nunca:
La diferencia entre un buen estudio y uno extraordinario no está en el talento (que lo tenemos y mucho).

Está en la manera de hacer las cosas, en como nos sentimos al hacerlas y como se sienten cuando las hacemos.