Cuando el deporte no empieza por ambición, sino por salud

Todo empezó con un problemita en el corazón

En 2010 me detectaron una cardiopatía. PR corto. Un “problemita” en el impulso eléctrico del corazón que genera arritmias, mareos y desmayos.
No fue un punto final, pero sí un punto de inflexión.
De repente, siendo muy joven, con 27 años, el cuerpo dejó de ser algo que das por hecho y pasó a ser algo que escuchas.
No empecé a hacer deporte para competir, ni para superarme, ni para demostrar nada.
Empecé para cuidarme. Por recomendación médica. Siempre he sido muy deportista y sano. Tras toda una vida como tenista, jugando y compitiendo, bajé mi intensidad a los 20 años y practicaba deporte como hobby, algún equipete de fútbol amateur con amigos y seguir en contacto con el tenis como entrenador y jugar por placer. Hasta que todo cambió.

El cardiólogo me hizo varias preguntas básicas:

Doc: ¿Haces deporte?

Yo: 2-3 veces por semana.

Doc: Haz 6.

Doc: Alcohol? Tabaco? Droga?

Yo: Algo de alcohol cuando salgo con los colegas.

Doc: Redúcelo y evita trasnochar.

Doc: Comes sano?

Yo: Más o menos, pero sin ningún patrón ni filtro.

Doc: Mejóralo, evita fritos, embutidos y exceso de grasa, recuerda reducir el alcohol.

Reconozco que al principio me desorientó. No sabía si podía pasarme algo grave en un corto periodo de tiempo, dudaba de todo, pero poco a poco aprendí a convivir con ello.

El deporte es salud

Mi primer contacto con el deporte cíclico fue por el nivel más básico: una carrera popular de 11 kilómetros en mi pueblo con mi amigo de toda la vida. Empezamos juntos en esto y seguimos corriendo de vez en cuando juntos, que afortunado me siento por esto.
Nada épico. Nada espectacular.
Pero para mí fue enorme.
Era la confirmación de que podía moverme y mejorar mi sistema cardiovascular, exigirme con cabeza y convivir con mi cuerpo desde otro lugar.

Un año después, en 2011, llegó mi primera media maratón en Valencia. También junto a mi amigo, no sabes lo que valoro a mis amigos de toda la vida. Llevaré unas 15-20, he perdido la cuenta, no es importante para mi.
Y con esa media maratón, algo cambió.
No solo estaba haciendo deporte: estaba construyendo una relación distinta con el esfuerzo, la constancia y el tiempo. Y quise empezar con el triatlón, no había nadado en mi vida, más allá de los típicos cursillos de verano de pequeño.
Al poco tiempo, el deporte cíclico —correr, pedalear, nadar y repetir día tras día— empezó a ordenarme por dentro hasta formar parte de mi día a día.

Con los años fui entrando, casi sin darme cuenta, en la larga distancia.
Y más tarde, en la ultra distancia.
Nada fue por ego, sino por curiosidad.
Por entender qué pasa cuando no corres contra nadie, sino contigo mismo durante horas.

Muchos me han dicho que tanto deporte debe ser malo. La gente habla, pero no sabe lo que tienes por dentro, ni tan siquiera porqué lo haces o que te mueve.

He hecho muchas pruebas desde entonces.
Carreras, maratones, retos largos que puedo documentar con números, fechas y dorsales.

En 2012 debuté en maratón, llevo 10. Y en 2013 en medio Ironman, también en Valencia. Creo que he hecho unos 10. En 2014 en maratón de montaña, llevo 2. Y en 2015 en Ironman Frankfurt. Llevo 5, estos son más fácil de recordar. Y KOA 2023, el día que cumplía 40 años, que manera de celebrar sentirme vivo. Desde ese año también han llegado 3 pruebas de autosuficiencia en bicicleta de más de 700km.
Pero lo importante no es la lista.
Lo importante es lo que se ha ido construyendo en paralelo:
paciencia, respeto por el proceso, capacidad de escuchar al cuerpo y aceptar que no todos los días son iguales.

El deporte me ha enseñado algo que luego he aplicado al trabajo y a la vida:
no se trata de ir más rápido, sino de poder sostenerlo en el tiempo.
No se trata de ganar, sino de llegar entero disfrutando del proceso.
No se trata de demostrar, sino de entender(te).

Hoy sigo entrenando, compitiendo y poniéndome retos. Nuevos.
Pero nunca olvido por qué empecé.
No fue para ser más fuerte.
Fue para estar bien.
Y desde ahí, todo lo demás ha venido solo.